26/1/11

Empezar por lo pequeño




Aquí os dejo un pequeño cuento oriental con un gran mensaje.


Un asceta meditaba profundamente en su cueva cuando se sintio molestado por un ratoncillo que se puso a roer sus ropas.

-Márchate estúpido -dijo el ermitaño-. ¿No ves que has interrumpido mi meditación?

-Es que tengo hambre -contestó el ratón.

-Llevaba más de treinta días de meditación buscando la unidad con Dios y me has hecho fracasar -se lamento el ermitaño.

-¿Cómo buscas la unidad con Dios si no puedes siquiera sintirte unido a mí que sólo soy un simple ratón? -respondió el ratoncillo.
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3 comentarios:

Karma dijo...

Cuanta razón tienen los orientales en sus cuentos y proverbios!!! La verdad es que hay mucha gente por ahí que se cree muy "iluminada espiritualmente" y en cuanto rascas un poquito solo en la superficie toda su luz se apaga. Hace falta mucha humildad en este mundo. Sin embargo hay grandes almas afortunadamente, que si lo están. Bexitos.

Princesa Adora dijo...

En serio, una gran lección, primero lo primero, tan sencilla que la olvidamos por completo... a menudo somos como los halcones, queremos volar alto pero sin batir las las, sin esfuerzo.... y no se puede.. para llegar a eso primero hay un largo camino que hacer!

Cariños!

ZuBeL dijo...

Aix sí!

Cal primer no oblidar-nos de les coses petites: escoltar, atendre, estimar...